Cuando miro tus ojos puedo ver un amor contenido
pero cariño,acaso no sabes que cuando te abrazo yo siento lo mismo?
porque nada dura para siempre y los dos sabemos que nuestros corazones pueden cambiar y es dificil tener una vela encendida en esta fria lluvia de noviembre...
hemos pasado por esto durante mucho tiempo,
tan solo intentando matar el dolor, pero
los amantes siempre vienen y van
y nadie esta realmente seguro de a quien está dejando ir hoy..
si pudiésemos tomarnos un tiempo para arreglar las cosas, podría descansar mi cabeza
tan solo con saber que tú eres mía, toda mía...
asi que si quieres amarme
entonces cariño no te contengas
o yo te dejaré ir
en esta fria lluvia de noviembre...
tú necesitas un tiempo para tí misma,
necesitas un tiempo para estar completamente sola
todo el mundo necesita un tiempo para si mismo
se que es dificil mantener el corazon abierto
cuando hasta los amigos parecen herirte
pero si puedes curar un corazon roto
no se acabaría el tiempo para cautivarte...
algunas veces necesito un tiempo para mi mismo
todo el mundo necesita un tiempo para si mismo
no sabes que necesitas un tiempo para estar completamente solo...
y aunque tus temores subsisten
y las sombras perduren
sé que puedes amarme cuando ya no queda a
nadie a quien culpar
pues no importa la oscuridad
aun podemos encontrar un camino
porque nada dura para siempre
incluso esta fria lluvia de Noviembre..
miércoles, 20 de enero de 2010
miércoles, 6 de enero de 2010
crónicas del loco...
Los Cazadores de Muertes Súbitas
PARTE 2
¡Oh, todos nosotros sabemos lo que son muertes súbitas¡ Una apoplejía para las clases acomodadas, cuando el héroe transita de un barrio a otro, de un extremo a otro de la ética, y reconoce finalmente que no le hubiera valido dar un paso, pues la muerte hace que se toquen todos los extremos. El fin de los anónimos, que nunca nos parece prematuro sino fatal, éste no tiene designación ni soplan los vientos de la curiosidad.
Aquellos dos seres nocturnos vivían de esa empresa, más macabra todavía por ser ridícula, de atrapar a los fallecidos en la vía pública, a los que la congestión victimó o el corazón se detuvo en el camino, a los que el frio tulló en la posición de quien todavía aspira la caricia del regazo materno, o a los que el hambre postró, arañando la tierra y pegando en ella una boca aún con esperanza humilde. Cuando el aspecto del muerto denunciaba que era burgués, aunque con rentas limitadas, lo ocultaban en la carreta que hacia el intercambio entre estos paraderos del incidente y de la morgue lo entregaban a domicilio y esperaban, como buenos funcionarios la propina.
lunes, 4 de enero de 2010
crónicas del loco...
Los Cazadores de Muertes Súbitas.
PARTE 1
En una de esas madrugadas cuando la neblina parece que llega a los callejones más siniestros como si fuera una comunicación de claridad, de resplandor lunar, dos hombres intentaban protegerse del frío en el umbral un tanto saliente de un portal. andrajosos y ambos con barba rala, abrazaban solamente la arcada de su propio pecho, abrigando sus manos raquíticas y con las falanges lívidas, en los sobacos y bajo las sisas de los sacos inmundos, prendas con seguridad obtenidas en alguna beneficiencia o en algún basurero. No se podrá definir su profesión sin que una risa extasiada se asome en nuestros labios - una risa de Falstaff que sueña o de Mefistófeles que hace metafisica-. Aquellos dos hombres que se amparaban en su propio vaho, pertenecían a un género que, por ser ilegal, tienen más asegurada su continuidad. Eran simplemente cazadores de muertes súbitas.
crónicas del sabio...
"El placer es la felicidad de los locos, la felicidad es el placer de los sabios"
jueves, 17 de diciembre de 2009
crónicas del historiador...
-Estos fenicios eran traficantes, mercaderes, y en las antiguas historias se los conocía como el pueblo del mar. Los griegos los llamaron phoinikes, que significa rojo como la sangre, tal vez a causa de los tintes purpúreos que obtenían de las conchas o quizá por el legendario pájaro de fuego o la palmera, ambos llamados phoinix, es decir rojo como el fuego. Los hay que piensan que provenimos del mar rojo y por eso nos dieron ese nombre. Pero nada de esto es cierto. Nos llamaron así por el color de nuestros cabellos. Y todas las tribus que se formaron a partir de los fenicios, como los venecianos, fueron conocidos por esta señal. me detengo en esto por que estos pueblos extraños y primitivos adoraban las cosas rojas, del color de las llamas y la sangre. Aunque los griegos los llamaban phoinikes, ellos se autodenominaban Pueblo de khna - o Knossos- y más tarde cananitas. La Biblia nos dice que adoraban a muchos dioses, los dioses de Babilonia: al dios Bel, aquien llamaban Baal; a Isthar, que se convirtió en Astarté y a Mel´Quarth, a quien losm griegos llamaban Car, significa "sino" o "destino"
crónicas del loco...
EL DICCIONARIO DE LOS VIENTOS.
PARTE 9
Diccionario de los vientos [Slovar vetrov]: 1.Diccionario que recoge las definiciones, descripciones, comentarios, citas y biografías de personajes de un modo u otro relacionados con el viento. La veracidad de lo contendido en el D. V. (como en cualquier otro libro) depende del grado de certeza que observe el lector hacia él.
Varias versiones explicarían el origen del D. V., pero ninguna ha sido reconocida por la otra parte. No queda claro dónde, cuándo y en qué lengua apareció por primera vez este libro o al menos parte de sus artículos (se supone que los artículos fueron escritos en varias épocas). Se desconoce si el cuerpo de artículos es constante (aunque no cabe duda de que el número de artículos ocupa algún valor entre el cero y el infinito). El hecho de que ciertos artículos fueran escritos a fines del siglo XX nada aporta, ya que pudieron ser escritos por un afortunado hacedor de profecías. No se sabe con certeza si el D. V. fue escrito por un solo autor o por un grupo de personas, y si este autor (o autores) era anemófilo o cronista.
Ni los unos ni los otros reconocen este libro como "suyo"; por el contrario, afirman que el D. V. contiene "insolentes calumnias" y ninguna información útil. No obstante, el D. V. puede ser encontrado tanto en las bibliotecas de cronistas como en las de anemófilos, y en sus listas aparece y desaparece de un modo que sigue sin ser aclarado. Así, se cuenta que vieron un D. V. impreso con tipos góticos, que este libro fue usado por Fata Morgana, y que, quizá, precisamente el D. V. figura en el inventario de la colección que guarda La Torre de los Vientos, hecho por Anemómetro de Fivia como un "manuscrito antiguo y venerable, que abunda en nombres de vientos". No ha sido posible someter análisis a ninguno de los textos del D. V. aparecidos en distintas épocas en bibliotecas públicas y privadas, en la memoria de las computadoras o en la memoria humana. Por regla general, el texto desaparecía en el último momento en circunstancias nunca bien aclaradas, dejando huella sólo en la mente de sus lectores o creadores. Cierto anemófilo llegó a afirmar que: "El D. V. es igual de incognoscible que el Programa".
En el momento en que se escriben estas líneas, el D. V. ya pertenece parcialmente al pasado y parcialmente aún no ha llegado del futuro.
crónicas del loco...
EL DICCIONARIO DE LOS VIENTOS.
PARTE 8
Cronistas [Jronisty] (Cronos: Una de las divinidades del panteón griego; posteriormente, la palabra griega cronos pasó a significar "tiempo"): En un principio, los adoradores de Cronos, miembros de la sociedad de Cronos. En su acepción amplia, todo lo que libera al pasado del futuro. Los C. prefieren la ausencia de cambios a los cambios ("la falta de noticias es una buena noticia"), la calma chicha al viento. El verdadero C. dejará la ventana cerrada aun en la habitación más viciada y nunca conectará el ventilador.
Los C. se dividen en pasivos y militantes. Los C. reciben negativamente cualquier cambio, incluso aquellos que son para mejorar, ya que invariablemente suelen ir acompañados de incertidumbre. Para escapar del incierto carácter del futuro, los C. investigan con denuedo el pasado. La relación de los C. hacia la historia queda expresada a la perfección por la célebre frase de Quintiliano: "La historia existe para escribirla, no para vivirla".
Más que nada los C. valoran el tiempo, al cual han proclamado como el mayor don del Relojero. Consideran como el más grave pecado gastarlo irracionalmente. "Prescindir del tiempo, prescindir de la historia, significa prescindir de Él y pecar —escribió Fata Morgana, cuyas ideas se convirtieron en mandamientos crestomáticos de los C. Nada conocemos sobre el futuro; alargar nuestra vida o interrumpirla, todo está en manos del Relojero". Como puede apreciarse por esta cita, de manera consciente o inconsciente todos los cronistas creen que el tiempo es finito. Con base en esto, los anemófilos proclamaron su herejía ("Si el tiempo es finito, entonces el Relojero no es todopoderoso").
Los adoradores de Cronos, como se desprende de su nombre, poseen una historia tan larga como esta divinidad, artera y pérfida. Se desconoce con exactitud por qué y cómo adoptaron este nombre, y cuándo los adoradores de Cronos comenzaron a ser llamados C. Posteriormente los C. rebasaron los marcos de la sociedad religiosa y abordaron actividades diversas, hallando más y más partidarios. Los estatutos de la sociedad proclamaban la obligatoria observancia de la idea del reposo, de la invariabilidad y un santo interés por la historia, así como negarse a construir planes para el futuro. Muchos científicos, políticos y ciudadanos comunes que dieron con este documento descubrieron con satisfacción que eran 100% C., y que el ritual de iniciación de los C. nunca había sido fijado en documento alguno, lo que a pesar de toda la escrupulosidad de los C. sólo puede significar una cosa: que éste jamás existió.
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